Cerro Bendito


Volcán maravilloso,
sin igual en el mundo,
tu cráter es la Virgen,
tu lava son las flores,
dominas a Santiago,
con ojo de silencio,
como un cíclope manso,
con un cerebro inmenso,
que contemplas pensando,
sin dar tus opiniones
que entregas solo al viento
que te sabe entender.

La ciudad te contempla,
Tupahue solitario,
por tus bosques y flores
que las tardes esconden
y en las noches oscuras
que la luna no sale,
tu Virgen-Centinela,
eleva su blancura
sobre tu cuerpo hincado,
cual humilde gigante
implora bendición.

Perdido


La mañana llega con aire tibio
y un cantar desafinado de los pajaros
enredado entre las sabanas,
me cuesta despertar

Mi corazón golpea despacio mi pecho
y mi cuerpo amanece cansado
de la tensión de mis días
y de la embriagues
que por algunas noches se apodera de mí

Logro poner mis pies en el piso
y de un momento a otro
me veo perdido en el centro de Santiago,
entre calles y avenidas que desconozco,
perdido entre miradas y respiros,
perdido en mi propio sueño.